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Soy leyenda
escrito por
Ramón Besonías Román
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temas: adaptación literaria, América, ciencia-ficción, cine político, películas, terror
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Scorsese: nada es sin emoción
Scorsese, uno de los maestros, fue entrevistado para Canal +, regalándonos una conversación amena, directa y sincera sobre su cine. Aquí os dejo diez minutos de esa entrevista. Para Marty, el cine es emoción, no sólo porque su truco esencial sea provocarlas en los espectadores, sino porque la propia voluntad del realizador nace de emociones. En el caso de Scorsese, quizá no hubiéramos tenido la suerte de disfrutar de su cine si no hubiera sido un niño asmático, encerrado en su casa viendo películas con su hermano mayor. Si no hubiera soñado visionando películas como Los sobornados, de Fritz Lang, o joyas de Kazan como La ley del silencio o Al este del Edén. Nada es sin emoción, ni siquiera una actividad tan tecnificada, comunitaria y crematística como es el cine. Por cierto, os deseo a todos los que os dejáis caer por OjO de buey un año nuevo de cine... |
escrito por
Ramón Besonías Román
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temas: cine, directores, documental, Scorsese
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Metrópolis: la ciudad nunca duerme
| La estupenda revista de cine Cahiers du Cinema (edición española), en su número 5 nos recuerda la fina pero potente relación arquitectónica entre los primeros planos aéreos de un spinner sobrevolando la gran urbe en la película Blade runner (todos tenemos esa secuencia clavada en nuestra retina) y el dibujo de Erich Kettelhut que reproduce una vista igualmente aérea de una torre rematada por una estrella de cinco puntas. Fritz Lang utilizó este dibujo de Kettelhut, uno de sus directores artísticos, para una de las secuencias de Metrópolis en la que el protagonista mira desde el ventanal de un rascacielos la majestuosa ciudad futurista. Entre ambas películas distan cincuenta y cinco años, pero recrear universos temporales a los que tan sólo separa ocho años (el 2027 de Metrópolis y el 2019 de Blade runner). Curiosamente la reciente Renaissance (Christian Volckman, 2006) recrea en alguno de sus fotogramas similar arquitectura. Y no tan recientes (Dark city, 2001: una odisea del espacio, Star wars, Matrix, el Batman de Burton, ...). Incluso el grupo musical Queen recrea la urbe de Lang en su videoclip del tema Radio ga ga. ![]() Cuentan que Lang se inspiró en la fascinación que le causó la arquitectura neoyorquina al llegar allá por 1936 a rodar para la industria hollywoodiense su película Furia. Esta revelación, sumada al potencial extraído de su querencia por el expresionismo y el art decó, y por supuesto un talento increíble para crear universos posibles y de gran belleza, harían el resto. Le Corbusier o Hilbersheimer se adherirían sin problemas a esta estética industrial. Cuenta Lang que los bocetos originales de la ciudad simulan rascacielos de vidrio parecidos a los diseñados por Mies van der Rohe para la Friedrichstraße en Berlín, o los bocetos de Ludwig Hilberseimer en su propuesta de remodelación de Berlín. Lang es creativo, pero a su vez heredero de una tradición estética que le ata a estándares arquitectónicos propios del Manifiesto Futurista firmado en Milán el 11 de julio de 1914. Dicho manifiesto plantaría las bases de la arquitectura moderno: uso de materiales duraderos (hierro, hormigón y cristal), sencillez, rigor técnico, fusión entre lo moderno y lo clásico, primacía de una ciudad imaginada, futurible,... Esta fascinación por Metrópolis ha suscitado en millones de espectadores hasta ahora la revelación de una metrópolis futurista, inspirando a numerosos realizadores la recreación de sus propios universos urbanos. Incluso la UNESCO ha incluido Metrópolis en su programa Memoria del Mundo. ![]() Nuestra memoria cinéfila podría realizar por sí sola innumerables flashes de escenas exquisitas donde la ciudad es un personaje más, o bien se siente cómo su belleza viste la trama de una luz y una textura mágicas. Recuerdo Cielo sobre Berlín (Wenders, 1987), y -¡cómo no!- a ese mono gigante colgado del Empire State Building. Para abrir boca, aquí va una píldora: la mirada de Michael Mann a la noche de Los Ángeles en Collateral. Una delicia para los ojos (y los oídos). |
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Ramón Besonías Román
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temas: arquitectura, cine de autor, fetichismo, Fritz Lang, películas
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Cine y publicidad
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Cine: el arte del ilusionismo
Antes de que naciera el cine tal y como lo conocemos hoy, numerosos artilugios intentaron de manera más o menos rudimentaria reproducir imágenes en movimiento. El efecto de percibir figuras en movimiento debió emocionar -e incluso asustar- a los primeros privilegiados que asomaron su ojo perplejo a aquel engendro mágico.Uno de esos primitivos artefactos fue el zootropo. Inventado en 1834 por William George Horner, estaba compuesto por un cilindro hueco con unos cortes, colocado sobre un eje para darle movilidad. En la superficie del cilindro hay una serie de ranuras equidistantes, y al girarlo, si se mira a través de las ranuras, se ve un dibujo en movimiento. El zootropo divide el movimiento en partes oscuras -que son las secciones no cortadas- y partes visibles -que son las ranuras a través de las cuales vemos los objetos-. Al combinar imágenes estáticas y zonas oscuras en el giro, se produce la sensación de movimiento. Hoy el cine de animación sigue basándose en el mismo efecto visual. El zootropo sería patentado en 1834 y dos décadas después fue comercializado en Francia (1860) e Inglaterra y los Estados Unidos (1867). Zootropo
Taumátropo [Youtube] |
John Williams: así suenan las películas
escrito por
Ramón Besonías Román
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temas: compositores, fetichismo, música
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Épica de la derrota
Eddie Felson es un joven, arrogante y amoral buscavidas que frecuenta salas de billar, dejando pelado a cualquiera que empuñe un taco. Decidido a ser aclamado como el mejor, Eddie busca al legendario Gordo de Minnesota, apoyado por Bert Gordon un agresivo jugador. Eddie podría batir al campeón, pero se ve derrotado por su baja autoestima. El amor de una solitaria mujer podría volver a sacarle de esta vida, pero Eddie no descansará hasta vencer al Gordo de Minnesota, sin importarle el precio que tenga que pagar por ello. Hay películas que duelen. Jamás una película se me había quedado tan grabada en la mente. Nunca una historia tan ajena ha entrado a formar parte de mi vida. No, amigos, ésta no es una película sobre el billar. A partir de una olvidada novela del desconocido Walter Tevis, un Robert Rossen surgido de sus propias cenizas escribe sobre el tapete su más bello poema, dedicado a la épica de la derrota. La magnífica fotografía en blanco y negro deja en evidencia el color del dinero y del éxito, pilares de una sociedad que se precipita tronera abajo. El buscavidas no necesita ser un clásico. Simplemente es intensa. Si emocionalmente no te impacta, te envidio, y te compadezco. Es casi perfecta. Desde una técnica magnífica, impecable puesta en escena, esa música, la sucia ambientación y el trabajo del veterano Eugene Shuftan contribuyen a crear las imágenes para una historia sin fisuras. Obra de Rossen. Eddie Flash, el as ambulante del billar. Su apolíneo y flemático rival, El Gordo de Minnesota. El rapaz apostador, Bert Gordon. El contrincante vencido. Y Sarah. El personaje de la desamparada novia de Eddie Flash es antológico y la actuación de Piper Laurie es genial. Qué sabor tan fuerte y amargo.
Nunca olvidaré la fuerza entre Eddie y Sarah. La intensidad que tienen sus miradas, sus amargos diálogos, la desesperación que reflejan sus rostros. Sentiré lástima por Fats. Odiaré por siempre a Bert Gordon. Y Eddie. Recompuestos los pulgares, a Eddie le hacía falta coserse el alma. Demasiado tarde. Demasiado doloroso para ser un triunfo. |
Leones por corderos
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Ramón Besonías Román
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temas: cine político, crítica, películas, Robert Redford
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