La vida de los otros


La vida de los otros es una muy buena película, sustentada por un excelente guión. Es más que una película de espías. A medida que transcurre se va convirtiendo en una cinta de ciencia-ficción sobre el tema del control del estado sobre la población, una especie de Gran Hermano de 1984, de El show de Truman o de la magnífica Minority Report. Esos son sus antecentes, y no las viejas películas de espías, o al menos así lo veo yo. Lo que ocurre es que los adornos, abalorios y telones de la ciencia-ficción (sobre todo si vienen de Hollywood) se diluyen en el tapiz oscuro de la realidad diaria de la antigua República Democrática Alemana, en su cielo azul oscuro y en su continuo otoño deshojado. En este sentido, tanto las localizaciones exteriores y la fotografía general de la película como la inexpresividad del actor principal ayudan mucho. Es una película gris, deliberadamente gris. Se percibe en el color de los edificios, en la soledad de las calles, en el aterrador escaso ambiente de los bares, en los parques solitarios, en los interiores de los edificios del régimen (los largos pasillos, la austeridad, las habitaciones de los interrogatorios, los comedores), en un vestuario con una paleta entera de grises y en un sinfín más de detalles. El único color lo muestra la actriz principal, también actriz en la ficción. Pero su ropa, su maquillaje y su elegancia esconden quizá el drama más importante de la película, la amenaza de una estrella del teatro dirigido por el régimen político, que puede poner y quitar a su antojo a actores y dramaturgos.


En este sentido, esta película debería proyectarse como ejemplo de los hábitos de la censura en cualquier país que la haya sufrido, entre otros España. En fin, no quiero extenderme más. Se trata de una película muy interesante. Y es también, hay que decirlo, una gran historia de amor que, por momentos hace un guiño a Casablanca (yo creo que el vestuario de ella también lo recuerda en ocasiones). Es lógico que haya cosechado premios en toda Europa y que haya entrado en la quiniela de los Oscar. De cualquier modo, aun siendo muy buena esta peli, creo que no puede competir en la lucha por los Oscar a la mejor película extranjera con El Laberinto del fauno de Guillermo del Toro, que es quizá, con Babel, la mejor película del año. Por cierto, aún no logro entender el reparto de premios en esta edición de los Goya. El Laberinto del fauno es mucho más película en todos los sentidos que Volver y todo el mundo fuera de España así lo reconoce. Aquí andamos todavía con paños calientes, queriendo recoger al hijo pródigo para que no se enfade con la Academia y vuelva al redil. Pero no hay color entre una y otra. De los Goya más injustos, el de mejor música. Con todos mis respetos y mi admiración por Iglesias, que ha compuesto bandas extraordinarias, pienso que esta vez no puede competir con la música tan sugerente de El laberinto del fauno, para mí una de las mejores de los últimos años. Me recuerda, en su dramatismo, a la de La lista de Schindler de Williams, el compositor habitual de Spielberg.


En fin, si Del toro ha decidido hacer algo con Tarzán, estoy seguro de que hará maravillas y lo tratará con el respeto de un friki, no como lo que hicieron con Hulk o con King-kong, pese al buen oficio de quienes lo emprendieron. Confío más en Del Toro, que será uno de los grandes directores de los próximos años.

Por último, unos cuantos consejos para no ir al cine: Ases calientes, Diamante de sangre y El motorista fantasma. Prescindibles.

En fin, un cordial saludo a todos.

Tanhausser


5 comentarios:

rododendro dijo...

Tanhausser,
En relación a "Volver", estoy de acuerdo contigo; es más, considero que no es siquiera una buena película. Lo que ha ocurrido con Almodóvar en la Academia es muy español: es la obligación casi moral de "enchufar" a alguien por ser simplemente quien es, independientemente de la calidad de la película. Es la decisión irreflexiva de que la película tiene que ser buena o la mejor porque es de Álmodovar. Casos parecidos a este he visto, por ejemplo, con Vicente Aranda ("Juana la Loca", "Carmen"...unos bodrios absolutos.

Tanhausser dijo...

Me alegro mucho del Oscar a la mejor película extranjera para La vida de los otros aunque, sinceramente, no la veía con posibilidades frente a El laberinto del fauno. Más me sorprende que Babel se haya quedado sin premios importantes, pero se ve que la Academia tenía ganas de premiar la trayectoria en su conjunto de Martin Scorsese, aunque la de este año no haya sido su mejor película. Mi favorita: Uno de los nuestros. ¿Cuál es la vuestra de Scorsese?

Un saludo.

Tanhausser

ojo de buey dijo...

Yo también me alegro por el reconocimiento a Del Toro. Se lo merece, como Scorsese, que con "Infiltrados" nos devuelve a sus estupendas "Uno de los nuestros" y "Casino". Se ve que se defiende en historias a su medida, de lo que él sabe, de barrios con mafiosos a los que uno odia como desearía emular, de miradas suburbanas, esquivas y escépticas, donde el mito lo es porque algo, necesariamente, sale mal. Marty es un gran clásico, uno de los pocos trágicos que quedan en un cine actual tan artificiosamente luminoso y "guay". Del Toro es otro de los trágicos; si no rememorad el final de "El laberinto del fauno".

Nos vemos en el cine...

(Espero porder dedicar un espacio a Scorsese. Se lo merece)

Rosenrod dijo...

...y sin embargo, no me llena del todo esta película. Quizá porque, en el fondo, no me creo la transformación del protagonista: me parece absolutamente arbitraria.

Un saludo!

Cipriano dijo...

Hombre rosenrod, por fin alguien con quien compartir mi decepción...
De acuerdo contigo en las dudas sobre la motiviaciones del protagonista, pero yo añadiría también que es una película fria que hace imposible identificarse con los personajes. No hay emotivididad, no hay complicidad, (cuidado, spoiler) yo me quedé igual ante la muerte de la actriz..., y me daba lo mismo si al final pillaban al escritor o no.

Saludos.

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