Sunshine


Polvo, sólo eso, polvo

El género de ciencia-ficción ha basculado desde hace unas décadas en la exigente frontera que une un cine de ocio y palomitas –descreído de diálogos grandilocuentes y más entusiasmado con la carnaza que ofrecen aliens, termineitors y cualesquiera otras criaturas que acampen sedientas por la pantalla- con otro cine pertrechado de temas de ancho calado intelectual, deudores del discurso que inundaban con gran acierto sus referentes literarios, pero que transportados a lenguaje fílmico pueden adormecer la pasión del más ingenuo espectador.

A esta querencia por unir espectáculo y mensaje han contribuido excelentes trabajos –solidificados algunos como mitos del séptimo arte- que sí consiguieron en su día (y consiguen aún hoy) ser releídos con entusiasmo e interés crítico. Entre éstos cabe citar las mayúsculas Blade Runner, 2001: una odisea del espacio y Encuentros en la tercera fase, o las más recientes pero también interesantes Gattaca, Doce monos y Minority Report.

A algunas de estas joyas parece haber rendido tributo el desigual Danny Boyle en su mediocre Sunshine, construyendo con ello un aparatoso guión (de la tinta de Alex Garland, también responsable de la más interesante 28 días después) sin pies ni cabeza, cuyo única aportación reside en la belleza de sus imágenes (lo que no es nada desdeñable) y el acierto de centrar su interés narrativo y estético en la figura del Sol -estrella poco utilizada en este género- y no en planetas vistosos e inquietantes como la Luna o Marte. Aún así, incluso su aportación parasita (con dignidad) de espacios, tiempos e iluminaciones presentes ya en la obra maestra de Kubrick. Y la presentación nada inquietante del quinto pasajero se acerca más a la sólo entretenida Horizonte final de Anderson que a la terrorífica Alien de Scott.

Boyle se sobreestima, firmando un producto pretensioso y cargante, que debería haber divertido sin sentenciar, y no al revés como así sucede. Una verdadera pena, pues el entorno elegido era acertado y de una belleza visual loable (no hay que olvidar que la fotografía la firma Alwin H. Kuchler, presente también en la poética Código 46 de Winterbottom). Quizá la historia hubiera dado más de sí enfatizando la seducción mitológica por el sol –como hace la también desigual Solaris de Soderbergh con su enigmático planeta-, sin monstruos correteando por la nave, despachando sin pudor uno a uno a cada tripulante. O no, quizá hubiese sido sensato declinar la acción por el terror, borrando del guión misticismos y demás refinamientos intelectuales. No lo sé, no me decido, pero lo que sí tengo claro es que cuando a Boyle le da por mezclar ingredientes la ensalada se agria, a pesar de que despachados por separado de seguro hubieran resultado deliciosos.

Será por eso que me guste tanto Trainspotting, porque en ella no hay más helado que el que se pone sobre el capirucho, y porque nace con voluntad de divertir, rehuyendo dramatizar o poetizar el mundillo del consumo de drogas. En Trainspotting todo es ágil y gamberro: la música, sus imágenes, los diálogos, todo.

En Sunshine, el plomizo sopor provocado quizás por la cercanía al Sol adormece el interés de un espectador que desea que pronto, cuanto antes, todo sea reducido a lo que –según su guionista- todos somos: polvo, sólo eso, polvo de estrellas.

Por cierto, qué grato disfrutar del digno secundario Cliff Curtis, fuera de sus personajillos de terrorista malévolo –pese a que, cómo no (manda la América de la corrección política), se lo ventilen el primero-, o de ese bellezón asiático que es Michelle Yeoh (Memorias de una geisha, Tigre y dragón, El mañana nunca muere), cuya pose de esculpida seriedad debilita mi voluntad y fortalece a la par otras facultades de menos noble sustantivo.

Web oficial

Tráiler (vía | Youtube)


Nos vemos en el cine…

7 comentarios:

Donnie dijo...

A mi me gustó, claro que tiene errores pero yo creo que dejando a un lado eso, es tremendamente disfrutable!

Aunque no estoy del todo de acuerdo con la crítica, me ha gustado contrastar ideas!

Un saludo!

Rosenrod dijo...

Aún reconociendo el error de ese tramo final, yo la salvo más que tú, porque no acaba de ser pretenciosa y sí muy entretenida. Pero ese desbarre del desenlace... ay, ay.

Y por cierto: comparto su admiración por la Yeoh; es úna auténtica belleza, y una extraordinaria actriz.

Un saludo!

DECKARD dijo...

Uf, no sé si debería haber leído la crítica sin haber visto la peli. Con todos los estrenos imprescindibles que vienen ahora, estoy por dejar ésta de lado. Ya veré.

Un saludo!

BUDOKAN dijo...

Mucha gente se esta movilizando con críticas de este film. Parece que hay que verlo. Boyle siempre me ha llamado la atención.

Anónimo dijo...

Cliff Curtis, ¿el primero? Oye, si muere en el medio. Para mí una de las mejores películas de ciencia ficción del año y si no fuera ese final (brindis al sol) sería una de las mejores de la historia. La banda sonora es sencillamente acojonante(o sea, que acojona)

Anónimo dijo...

Acojonante: Del verbo acojonar (osea que acojona) Estoy de acuerdo con Anónimo. Atte: Anónimo 2

Ps. La película no es tan mala, lo que siento aquí es un aire de perfección.
Saludos ;)

Mariano dijo...

Si bien tiene muy poca ciencia, esta bien hecha y es tremendamente disfrutable. Vamos con eso de criticar por el solo hecho de hacerlo. Saludos

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