Actores minusvalorados


Al rescate de actores escasamente reconocidos

Queridos amigos, quiero abrir en nuestro blog un tema qu
e seguro que resultará de vuestro interés, que no es otro que el del rescate de actores poco reconocidos o no lo que creemos que deberían estarlo. A todos los cinéfilos siempre nos ha sorprendido cómo un actor secundario no obtuviera más fama, prestigio o reconocimiento por un papel que para nosotros transitaba por la perfección, hasta el punto de oscurecer o neutralizar el brillo del protagonista. La historia del cine está llena de ejemplos, y en buena medida el Oscar o el Goya al actor secundario no hacen sino premiar a estos actores que, se sabe, podrían optar perfectamente al de mejor actor protagonista.

Se me vienen a la mente, de los últimos años, los casos de la brillante Judy Dench (Orgullo y prejuicio, Shakespeare in love), Kevin Spacey (American Beauty), Morgan Freeman (Millon Dolar Baby, Seven), Sean Connery (que siempre ha actuado mejor de secundario, Indiana Jones, Los intocables de Elliot Ness), Ed Harris (de lujo en Enemigo a las puertas y El show de Truman) o el propio Javier Cámara (en las últimas de Almodóvar), que nos han regalado en los últimos años secundarios absolutamente geniales.


La Historia del cine, insisto, está repleta de estos grandes actores, no necesariamente secundarios, sino, sencillamente, actores que siempre han estado en un segundo plano, y todos tenemos nuestros favoritos. Como soy yo quien escribo esta entrada mencionaré algunos de ellos, pero de los más recónditos y arriesgados con el fin de suscitar entre los lectores adhesiones o críticas y, así de paso, invitar a los blogueros a aportar sus -seguro que sugerentes- preferencias al respecto. Limito mis predilecciones a actores (varones), dos españoles y tres extranjeros, y sin enrollarme.

Los dos españoles son Alberto Closas y Agustín González. Los dos han podido disfrutar de pocos papeles protagonistas, pero, cuando lo han hecho, lo han aprovechado perfectamente. Creo que Alberto Closas era el mejor actor de su generación, muy por encima, por ejemplo, de un Francisco Rabal, un López Vázquez o un Fernando Fernán Gómez. Estos otros tres ganaron con el tiempo hasta convertirse en monstruos de la interpretación, pero, cuando todos ellos eran jóvenes, Alberto Closas les superaba (coincidieron en películas y para mí no hay discusión), era el que menos gesticulaba, el de mejor planta, el mejor galán, era nuestro Gary Grant, en suma. Lo recuerdo en La gran familia y, sobre todo, en Muerte de un ciclista, muy por encima de sus compañeros de reparto, soportando sobre sus hombros sólo él la película.


Quiero también rescatar al mejor secundario durante años del cine español: Agustín González. Recuerdo sus breves papeles en La Colmena, en Volver a empezar (descomunal en sus brevísimas apariciones), Los Santos inocentes, Belle Epoque y el que probablemente sea su mejor papel, Las bicicletas son para el verano, en el cual desplegó todo su potencial interpretativo, hasta entonces limitado a papeles estereotipados del t
ipo La escopeta nacional y en este plan.

Entre los extranjeros, tengo varias debilidades, pero hoy solo citaré tres, para abrir boca: Richard Harris, Willem Dafoe y Gary Oldman. Richard Harris, de origen inglés, siempre me ha parecido un actor genial, que llenaba la pantalla como nadie. Sus papeles en Un hombre llamado caballo, en El violinista en el tejado, en Patos salvajes, en Rebelión a bordo o en Gladiator son memorables, por citar sólo algunas pelis. Creo que su físico, que da un poco el perfil de tío fresco y barriobajero al estilo de Rebelión a bordo, le ha impedido obtener otro tipo de papeles más versátiles que, sin duda, hubiera realizado con solvencia. Otro actor con similar físico, Steve Mcqueen, disfrutó de otros papeles siendo, a mi juicio, inferior en sus registros interpretativos.


Willem Dafoe es otro de mis actores favoritos en esta lista de secundarios o rescatables. Sus interpretaciones en Saigon, Platoon, La última tentación de Cristo o Spiderman siempre elevan la calidad de la película. Tiene imán. Sus interpretaciones siempre me llaman la atención. Es un malo al que le cuesta controlar sus nervios pero que alberga nobleza en su corazón.


Por finalizar, quería citar a ese pedazo de actor que es Gary Oldman. En Drácula se sale; en Amor a quemarropa borda el papel de gánster inmisericorde. En La letra escarlata, El quinto elemento, Batman begins e incluso Harry Potter está de lo más convincente. Ahora, haciendo de vasco en Bosque de sombras parece que lleva toda la vida por los valles del norte con ese chambergo verde, esa cara de vasco con ADN vasco (para contrariar a Arzalluz) y esa escopeta de dos cañones paralelos. No entiendo cómo no le ofrecen más papeles y, sobre todo, más jugosos.

En fin, he aquí algunos de mis actores favoritos -escasamente- reconocidos a los que siempre me gusta ver en pantalla porque tienen el don de introducirme con una sola mirada en la ficción y transportarme a este mundo de los sueños que tanto nos gusta.

Salud.

Tanhausser

3 comentarios:

OjO de buey dijo...

Bienvenido de nuevo al ejército sin fusiles (aunque no sin mala leche) que es la pasión por el cine.

Es cierto eso que comentas de los actores secundarios. De hecho, el concepto "secundario" es un término meramente técnico o de interés tan sólo para el guión. Por lo demás, un secundario puede hacernos olvidar con facilidad la cara o el gesto del actor o actriz principal, sin vergüenza por ello.

En EE.UU. los secundarios son más valorados que en España, donde sí queremos a nuestros "secundarios" televisivos, pero no tanto a los de pantalla grande. Pero cosas que tiene el tiempo (que todo lo cura o lo acaba por joder), damos su laurel al que ya está vejete o se fue al paraíso de los buenos actores.

De los que comentas, yo me quedo con Closas. ¡Qué portento! Y qué credibilidad la de sus personajes. Si hoy viviera sería de seguro uno de los grandes. Otra cosa son sus películas. "Muerte de un ciclista" (la sombra de los Bardem es alargada) es de lo mejorcito que tenemos, y que me perdonen "El verdugo" y "Los santos inocentes" (que completan la trinidad sagrada del cine español).

De los foráneos, todos los que nombras son excelentes. Destaco de Oldman su debut con el biopic del lider de los Sex Pistols, película menos conocida pero que ya se le ve que promete. Oldman tiene garra, profundidad, y cuando quiere con medio gesto acojona. De Drácula, de maníaco o terrorista, de policia, de lo que quiera.

De hecho, casi todos los que nombras han interpretado algún papel principal. Oldman (de rey de los vampiros), Dafoe (de Jesucristo), Closas (en casi todas), Rabal, López Vázquez y Fernán Gómez (en muchas ocasiones), y así hasta completar la lista. La diferencia sutil está en que cuando hacen su trabajo como secundarios su luz brilla más lejos.

Ser secundario permite dar matices a sus personajes, que en el centro de la trama se diluirían con más facilidad en clichés facilones y maniqueos a mayor gloria de la taquilla.

Si vuelvo a tu artículo propondré unos secundarios más, y a ser posible actrices. No nombras ninguna.

Nos vemos en el cine...

Tanhausser dijo...

No me resisto a citar a otro de los grandes secundarios del cine: Cristopher Walken, estratosférico en El cazador de M. Cimino, en la breve aparición en Pulp Fiction de Tarantino y en Sleepy Holow de Tim Burton, interpretando a ese jinete zombi cortacabezas, loco e impío, que acaba hundiéndose junto con su caballo en el infierno, situado entre las raíces de un árbol tenebroso.

Eso es cine, y que no te vengan con cuentos.

Salud.

Tanhausser.

Miski dijo...

Clint Eastwood apareció como secundario y se comió la pantalla. Richard Harris y Morgan Freeman lo bordan en "Sin perdón"...¿y Gene Hackman?...es curioso, nunca he visto como de registro parecido a Steve Mcqueen y a Harris...el primero me parece también una pasada por ejemplo en "Bullit" y "La Huida".
Un salu2.

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