Hijos de los hombres


Proyecto Humano: el Otro como salvación

Cuarón e Iñárritu comparten en sus dos recientes obras esa mirada amarga (¿mejicana?), penetrante y reflexiva, sobre el mundo contemporáneo y sus contradicciones, así como una perspectiva sin concesiones acerca del dolor y la soledad. En Hijos de los hombres este panorama se dibuja a través de un Londres futurible y apocalíptico, sumido en el terror y la desesperación, cuyo Estado releja en un sombrío apartheid (que recuerda a Auschwitz) a sus inmigrantes, y conduce a sus ciudadanos al suicidio o la desidia (como la del propio personaje interpretado con sobriedad por el casi siempre estupendo Clive Owen).

Pero -como en Babel- será precisamente desde el vientre de esos inmigrantes donde se tejerá la última esperanza para una sociedad opulenta, tecnificada, pero estéril y nihilista, condenada a desaparecer. La pretensión política de Cuarón es explícita. Aún así su discurso -y el de su amigo Iñárritu- no se cierra ahí. Ambos indagan en el drama psicológico de sus personajes, extrayendo de él una metáfora perfecta sobre nuestra civilización, pero a su vez una reflexión personal que dispara directo al espectador, incomodándole y obligándole a pensar.

Todo el guión funciona como una metáfora cuya intención no es avisar sobre lo que pudiera sucederle a nuestra civilización, sino que más bien deforma la realidad en la que ya estamos instalados para que cada espectador realice su propio mapa del mundo y sus paradojas. El inmigrante es tomado en Hijos de los hombres como arquetipo del Otro, al que el mundo opulento teme pero necesita como mano de obra barata e incremento en sus estadísticas de natalidad. Europa ya no quiere tener hijos, o los tiene a un ritmo exiguo respecto al número de jubilados que engrosan el Imserso.

Pero la infertilidad de la que habla la película es más extensible al climax que según Cuarón se respira en un primer mundo cansado aunque sobradamente rodeado de comodidades. Es iluminadora la escena en la que la gente descubre con aflicción -delante de sus televisores extraplanos- la noticia de la muerte del más joven de sus conciudadanos. La aceptación de la muerte y la necesidad de esperanza sólo pueden llegar de países dotados de una biografía teñida de dolor y pobreza. Una sociedad autocomplaciente no acepta la muerte y la pretende engañar viviendo el sueño del eterno presente feliz.

Ya en Y tu mamá también –y en su primera obra, Sólo con tu pareja, o como asistente de dirección en Gaby: una historia verdadera- vemos la preocupación de este realizador por desenmascarar los recortes con los que huimos de la muerte y el dolor. Y lo hace sin contemplaciones, pero dejando siempre hueco a la esperanza que renace al sentirse mortal y tocado por la desdicha.

En Hijos de los hombres, Theo recibe la oportuna visita de Julian, con la que tuvo un hijo, muerto al poco tiempo de unas fiebres. Julian incita a Theo a recorrer un viaje de redención a través del que salvará su lóbrega existencia a causa del recuerdo de su hijo muerto. Como el personaje de Richard (Brad Pitt) –o el de Chieko (Rinko Kikuchi), en su búsqueda desesperada de cariño- en Babel, Theo descubre que ese dolor sólo sana con ayuda del Otro. De hecho, antes de que apareciera Julian, Theo tan sólo tenía amigos encerrados en sus torres de marfil, soportables por la música y las drogas (Michael Caine) o por el disfrute por lo bello (Danny Huston). Julian (Julianne Moore) le devuelve a la realidad, como el Morfeo de Matrix. Incluso tendrá que hacerse pasar por un inmigrante más, descubriendo el trato que reciben y las condiciones en las que viven.

A su vez, Proyecto Humano se adecua como una metáfora nada sutil de ese espacio utópico (alejado de la ciudad, en alta mar, sin puerto fijo) donde las diferencias son remarcadas tan sólo como medio para proteger derechos fundamentales y no para segregar, excluir o explotar, y donde todos son tratados sólo como son, humanos. La esperanza no puede venir tampoco del terrorismo que dice defender derechos de las minorías contra el totalitarismo de un Estado opresor. Por eso la niña por nacer no tiene más cabida que en ese barco que no tiene más dueño que el que lo desee, fuera de la ciudad, ese Londres, símbolo del progreso y la democracia.

Hijos de los hombres se disfruta dejando que te sugiera más allá de lo mostrado (que no es poco). Como película de ciencia-ficción es correcta, entretenida a ratos, pero deviene pronto en lo que es: una metáfora reflexiva, en ocasiones poética (como esa escena final en el edificio tiroteado, con unos soldados petrificados al oír el llanto del bebé). A destacar la puesta en escena, la ambientación de un Londres irreconocible, los planos secuencia trepidantes, unos actores más que buenos. Pero no es una película que satisfaga el estómago del buen amante del cine de acción, ni siquiera es una película de ciencia-ficción al uso, aunque este género acabe con facilidad bordeando la frontera del discurso ético y político.

Entre los momentos más destacables, la visita a esa escuela vacía, casi derruida.

Se puede leer en la obra de P. D. James que da título y referentes a esta película:

"Hemos apartado de nosotros, como padres en duelo, todos los recuerdos dolorosos de nuestra perdida. Los juegos para los niños han sido retirados de las plazas...Quemaron todos los juguetes, excepto las muñecas que algunas mujeres no del todo cuerdas utilizan como sustitutos de niños. Las escuelas estuvieron cerradas durante un largo tiempo hasta que las clausuraron o las convirtieron en establecimientos de educación para gente adulta...Solo en los casetes y los discos se escuchan las voces de los niños...Para algunos resulta insoportable, pero para la mayoría de la gente funcionan como una droga."

Web oficial

Tráiler

Escena con un plano secuencia

(vía | Youtube)

Nos vemos en el cine…

7 comentarios:

OjO de buey dijo...

Una lectura más emocional, pero no menos sugerente que la que aporta la fábula política que es "Hijos de los hombres", es mirar el drama humano como respuesta a la no aceptación de la pérdida y el dolor que ésta lleva implícita.

Creo haber leído que Iñárritu -el otro mejicano a seguir- escribió "Babel" como terapia contra un sueño despierto que le atenazaba el corazón: la posibilidad de que su hijo pudiera morir.

La escena de los policías en las escaleras, boquiabiertos ante el gemir de un bebé, es un signo de que sólo la inocencia, la vuelta al origen sin temores, destruye la violencia y esa mirada de odio hacia el otro.

Hoy estoy tierno, que le vamos a hacer...

Cineahora dijo...

Y aún resulta más inquietante por la cercanía tan reconocible que respira "Hijos de los hombres".
Como señalas, Cuarón pone en jaque al Primer Mundo.

Saludos !

jazzman dijo...

Muy buena pelicula, aunque como ya comenté en su día, Cuarón se esfuerza demasiado por emocionar y eso se refleja en algunas secuencias. Aunque sin duda el resultado final es excelente y por supuesto su grandeza radica en la reflexión que provoca.

Saludos!

Rosenrod dijo...

Estupenda lectura de una película que ofrece muchas vías para acceder a ella.

Un saludo!

BUDOKAN dijo...

Muy buen análisis, bastante completo de esta película que seguro no pasa inadvertida. En mi caso me parece que la metáfora debería haber sido un poco más trabajada y no tan bajada, pero desde lo visual es impecable. Hay planos secuencia que son verdaderas joyas de la realización. Saludos!

Lord Derfel Cadarn dijo...

'Hijos de los hombres' es una excelente película que aún no ha sido reconocida como se merece.

Me han gustado mucho tus reflexioens acerca de Babel e Hijos de los hombres, creo que son realmente acertadas.

Tengo el libro de P.D. James pero aún no lo he leído. No obstante, me imagino que la película de Cuarón se alejará de la novela, adaptándola a su gusto para hacer un buen film. Así que... no sé si en el libro encontraré las respuestas a determinadas incógnitas (y tampoco creo que sea necesario conocerlas para que Hijos de los hombres siga siendo un excelente film).

Patri dijo...

Gracias por pasarte por mi blog, desde luego lo tutyo si es una extensa crítica sobre la peli, y no lo que hice yo. ^_^

Besotessssssssssss

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