Venus


El viejo verde y la niñata

Al igual que hiciera en numerosas ocasiones la literatura, el cine ha aprovechado la riqueza del arquetipo atrayente y a la vez arrabalero del viejo verde (senex amator), unas veces con intenciones claramente moralizantes o psicológicas (como en parte sucede en la película que nos toca), otras costumbristas o históricas, y otras como un ejercicio de mero divertimento o sátira social. La Real Academia Española define viejo verde (aplicable por igual a la viuda verde o alegre) como aquel «que conserva inclinaciones galantes impropias de su edad o de su estado». En esta acepción del término lo que llama poderosamente la atención del lector cauto es el concepto “impropio”, ya que en él se encierra la clave del propio origen de la expresión, subrayando la naturaleza social de la misma, que nace de la imagen que un determinado grupo construye de sus conciudadanos entrados ya en una edad que no les permite con tanta precisión hacer uso de la mecánica sexual.

En el mundo clásico la expresión viejo verde poseía un carácter positivo, haciendo referencia a una vejez lozana, juvenil y vigorosa. Séneca llama a su anciano amigo Clarano non... senem, sed mehercules viridem animo ac vigentem (Epístolas LXVI 1), es decir, “no viejo... sino, por Hércules, verde y vigoroso de espíritu”. Los clásicos, por suerte, valoraban la vejez no tanto como un handicap como un tanto a favor de quien la poseía. Pero con el tiempo esta acepción se inclinará más por moralizar su significado hacia el terreno pantanoso de la lascivia, impulsado por supuesto por la religión, siempre rápida en tapar con represión lo que la naturaleza (su color es el verde) concede generosamente.

Actualmente la expresión va perdiendo con el tiempo peso y agrado, a causa de la calidad de vida de la que dispone la llamada por los sociólogos tercera edad, y el vencimiento social de los estereotipos que sobre este grupo generacional se han vertido durante las últimas décadas. Aún así, las sociedades contemporáneas siguen cimentándose sobre el mito de la eterna juventud, alimentado por las grandes empresas del ocio y de la salud, y rehuyendo con ello de una reflexión seria y serena sobre la vejez, la muerte y el dolor. Películas como Venus, pese a sus limitaciones artísticas o narrativas, no dejan de ser cuando menos necesarias para inspirar sugerentes replanteamientos de nuestra imagen de la vejez y sus humanas paradojas (más aún cuando éstas van dirigidas al terreno de la sexualidad).

Pero en Venus la dialéctica viejo verde-jovencita díscola no se sitúa sólo en el plano sexual, sino también generacional. La joven Jessie (una natural y convincente Jodie Whitaker) toma por pura necesidad (huir de su casa en el pueblo y respirar la libertad que aparentemente ofrece la gran capital, Londres) el trabajo de cuidar de su tío, un anciano cascarrabias dispuesto más bien poco a aguantar los agravios y excesos de su sobrina. Por el contrario, el siempre seductor y vitalista (aún sigue ejerciendo su trabajo de actor, aunque sea en papeles de enfermo a las puertas de la muerte) Maurice (un esquelético pero estupendo Peter O'Toole, casi interpretándose a sí mismo) verá en Jessie su Venus particular, su última esperanza ante el dolor de su próstata y la miseria de una muerte que espera no muy lejana. La belleza redime la desesperanza ante el dolor. Sabe que esa joven, pese a ser grosera y esquiva, es lo único luminoso y hermoso que aún podrá contemplar y disfrutar. A su vez, para Jessie, Maurice es la única persona que la trata con cariño y respeto, haciéndole apreciar su belleza y posibilidades ante la vida. Este juego de necesidades compatibles hará posible la empatía entre ellos.

Venus es una película sencilla, tanto en su puesta en escena como en su narración. No logra emocionar lo que precisa y se desinfla en numerosas ocasiones, aunque posee intenciones y momentos jugosos que merecen ser apreciados. Gana en las escenas en que aparecen Maurice y Jessie con su juego cruel de seducción y desprecio.

En lo moral, no es una película ni degradable ni transgresora. Sabe mantener el pulso a los personajes para que sean lo que son y no más. No hay ni pedofilia ni escenas explícitas que superen lo inocente. Por el contrario, es evidente la intencionalidad humanista con la que nace.

Si tuviéramos que comparar Venus con otras películas que abordan el tema de la enfermedad, el dolor o la muerte en la vejez tendríamos de seguro dedos con los que rellenar mejores intentos que éste. Recordemos Iris (Eyre, 1991), Una historia verdadera (Lynch, 1999), Muerte en Venecia (Visconti, 1971), El crepúsculo de los dioses (Wilder, 1950), El hijo de la novia (Campanella, 2001), Fresas salvajes (Bergman, 1957), u obras menores pero sugerentes como nuestra Solas (Zambrano, 1999), Cocoon (Howard, 1985), o A propósito de Schmidt (Payne, 2002). Por otro lado, recomiendo vivamente obras grandiosas del cine oriental como la bella y terrible La balada de Narayama (Himamura, 1983), la exquisita Cuentos de Tokio (Ozu, 1953), o esa reflexión sin excusas sobre la muerte que es Vivir (Kurosawa, 1952).

Pero no desmerezcamos esta obra pequeña, directa y sincera de Roger Michell, que lejos del pastelito de Notting Hill ha compuesto una película que esperamos se prolongue en productos cuando menos tan correctos como éste, o como su anterior y parecida en temática The mother.

Lo mejor:

Los tres amigos ojeando las esquelas del periódico, en busca de compañeros fallecidos.

Jessie permitiendo a Maurice tres besos.

El carácter casi biográfico del personaje de Peter O'Toole, decrépito pero indomable, enfermo pero seductor.

La escena en la que Maurice intenta a su modo pedir perdón a su ex-mujer.

Por supuesto, Vanessa Redgrave. Radiante, pese a lo fugaz de sus apariciones.

Nos vemos en el cine...

6 comentarios:

ABACEN dijo...

Me encontré casi por casualidad con esta película y me gusto. Me parece muy certero tu comentario.

Felicidades por el blog

Nosotras mismas dijo...

Nos vemos.

Espero tener la oportunidad de verla en breve.

BUDOKAN dijo...

Otra vez podemos disfrutar de uno de tus comentarios como siempre tan acertado. Tengo este film en dvd para disfrutar aún no lo hice pero tengo entendido que O'Toole está genial en este papel. Saludos!

Cinéfilo nocturno dijo...

No he visto esa película, pero la veré gracias a tu post. Me gusta mucho tu blog. Se explican bastantes detalles.
Desde ahora tendrás un visitante más.

Miski dijo...

Tomo nota de todas las pelis que nombras...

goethemola dijo...

Personamente me encantó: Peter O'Toole está genial, como bien dices, haciendo casi de sí mismo, como un dandy octogenario.

Destacar también al resto de actores, que todos realizan una muy buena interpretación, riçéndose de sí mismos.

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