El orfanato


Tras el visionado de El orfanato uno no puede menos que felicitar a los encargados de promocionar la cinta, por la labor inestimable que han realizado -nada envidiable con la que las mayors norteamericanas nos fustigan cada semana en la taquilla- al presentarnos un producto de calidad y supuesto entretenimiento asegurado al público genérico de cine y palomitas y, en concreto, al ávido cinéfago de los géneros de terror o de thriller con fantasma incluido.

Sin embargo El orfanato nos ofrece (si acaso) una estimable factura técnica y -eso sí- una Belén Rueda que confirma su fuerza expresiva y potencial dramático en cada plano donde quepa su rostro bello, a la vez que rasgado por no sé qué duelos interiores. Da gusto verla, y sólo por esos primeros planos en los que la cámara capta su rostro merece echar a perder el rato. Por lo demás, El orfanato no da mucho más, y sí prometía mucho.

En primer lugar está el asunto del relamido homenaje a los géneros, tan del gusto del cine anglosajón y que tan suculentas cifras suele darle de cara a la recaudación. Y es que ese homenaje no tiene nada de reactualización o de anécdota cinéfila con intereses que si no enriquecen el conjunto, por lo menos sirvan de mirada cómplice a los maestros de las que se nutren. No, son un mecano orquestado con la única intención de gustar. Lo que funcionó, porqué no repetirlo matizando detalles de relleno, escenarios, algún que otro personaje retocado. El resto lo hace una promoción generosa, un guiño al sentimiento de culpabilidad del espectador patrio por no ir a ver cine nacional y el acabado se remata con la guinda de una nominación de la que todo el universo conocido pueda hablar (y el nihil obstat del mismísimo Guillermo del Toro). El estofado está a punto para ser presentado y degustado al módico precio de una entrada.


En segundo lugar está el difícil equilibrio que exige mezclar -sin caer en la resulta de un frankeinstein tragicómico- un género tan entronizado en el imaginario cinéfilo popular como es el de terror con un tono emocional que disloque sin distorsionar los caminos transitados del género que lo circunscriben en los tópicos del efecto facilón, la partitura ruidosa, el gore sanguinario o las situaciones recurrentes que rodean a personajes-tipo tan fácilmente enumerables por todo aficionado (psicópatas, adolescentes sin miedo pero con ganas de marcha, edificio siniestro, la noche como fondo pictórico,...

El orfanato prefiere tomar como referentes narrativos y exclusivamente fílmicos delicatessens del género más cercanas a la literatura fantástica y de terror decimonónica, incluido el recurrente eco a Henry James y su Otra vuelta de tuerca (tan del gusto de todo realizador formado en la vieja escuela), y también obras cinematográficas consagradas por público y crítica que aseguren la efectividad de la escena y a su vez sirvan de guiño al espectador
avezado y al crítico contumaz. El orfanato, se mueve así más cercana al drama sobrenatural que al thriller fantasmal al uso. Busca más subrayar las emociones de sus personajes bajo el velo del miedo que asustar sin más (aunque esos portazos, ese niño embutido en un saco,...). Véanse otros casos: Frágiles, Ellos, El internado,...


Y la intención es digna, pero... Bayona
(que antes dirigió videoclips a OBK o Camela) pretende con su primogénito dotarlo de entidad y talento sin destilar la mezcla en barricas consistentes. Uno intuye, como ya dijo al principio, que en el fondo el recurso a un producto de fácil salida a un mercado globalizado, sin concesiones a una autoría exigente, han vertebrado este proyecto made in Spain desde antes de su idealización. Para ello es fácil valerse de la mirada inocente y necesitada de un realizador novato, aunque sobradamente preparado.

Lo que uno espera es que experimentos como éste, importados de la madre USA, sean lucrativos para quienes los llevan a cabo, y de paso muevan el mercado audiovisual español hacia un público renegado. Pero, por favor, ¿es mucho pedir un guión más jugoso y consistente? El orfanato arranca bien, sereno, sin prisas, dosificando información, creando ambiente, pero con el tiempo deviene en la duda de ser o no ser un sucedáneo de Poltergeist, un calco de Los otros
(vía El sexto sentido), El espinazo del diablo, Los sin nombre, Los abandonados... Y al final sale como puede del embrollo decantándose por el ya transitado sendero de sus referentes, pero sin entidad propia.

Cosas de imitar a los hermanos mayores.

5 comentarios:

Bichu dijo...

Puessss, que quiere que le diga, no estoy de acuerdo con la crítica, es cierto que la peli abusa de tópicos y referencias, pero a mí me parece que las entremezcla bastante bien y les da un nuevo sentido (la referencia a Hook es descaradísima pero sin embargo es un contexto bien distinto).

Yo fui ayer a ver la película sin saber de que iba (ni sabía que era española, ni sabía que era de miedo), y no me pareció en absoluto haber tirado 5'20 € en la entrada.

Como decía una amiga, la película es "completa", tiene de todo, y lo usa bastante bien, y tiene todos los hilos entretejidos, lo cual me gusta (hasta cierto punto), pues todo lo que ocurre en la película tiene una razón de ser, sin dejar cabos sueltos.

Pablo dijo...

Vaya, igual hemos visto dos películas diferentes, porque a mí, la resolución, me parece cualquier cosa menos mediocre. Podría pensar que la he valorado con demasiado entusiasmo al ponerla en el contexto del vomitivo panorama del cine español... pero no, me ha encantado y me da igual que sea de aquí o de Japón. Sinceramente, creo que tanto su éxito en taquilla como su elección para los Oscar están muy justificados.
Un saludo.

Anónimo dijo...

A mí me he encantado la película y eso que me habían dicho que era muy previsible. La imagen y paisajes buenísimos, la historia emocionante, los miedos conseguidos y la interpretación de Belén Rueda, Geraldine Chaplin y el niño me han encantado. Pienso que su elección para los Oscar es un acierto.

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Gran película como defendí en mi blog, a pesar de los pasaje comunes del género, pero bueno, en el cine actual ya he dicho muchas veces que está todo inventado.
Cosas de que una película se vuelva popular, despierta recelos...
saludos

juanlu dijo...

Es algo raro lo que me pasó con 'El Orfanato'.

Pensando que iba a ver un remake de 'los otros' (mira esto) me encontré con un film que bebe de otras fuentes, sí, pero que no aporta nada nuevo. Sin embargo, me gustó.

Se agradece el buen hacer de Bayona, el impresionante trabajo de Belén Rueda y la campaña de marketing de una película española sin necesidad de ir con una camiseta de promoción de programa en programa.

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