Ojos

Todo el cine es un ojo, todo el cine es mirada, una mirada fugaz, susceptible de perderse o quizá perdurar a través de nuestra memoria. En esa fragilidad reside su belleza y fascinación. El cine nació como un ojo, el enorme ojo lunar de Méliès atravesado por un primitivo cohete humano. Porque el cine está hecho de imaginación y técnica, magia y ciencia. Mirada y lente. El cine es humano, sueño y realidad, distancia y solidez, utopía e historia.

El cine es un ojo, miles de ojos que te miran, en los que te miras. Y sin alguien que mira y alguien que se deja mirar no hay cine. Todo cine es un acto de comunicación, de ampliación de nuestra experiencia vital. Toda sociedad podría verse reflejada en el estanque de sus películas. Todo individuo, tú, yo, nos reflejamos a través de la mirada de un personaje, el suceso de una escena, la emoción de un instante en la pantalla.

Todos somos los ojos de Bogart soñando en aquel hangar el amor que no puede ser pero siempre será, todos somos Telly Malloy en aquel puerto, todos corrimos junto al doctor Jones tras el arca, o miramos con deseo a Jessica Lange sobre la mesa de una cocina, o derribamos puertas por volver a ser quemados por la mirada de Kathleen Turner...

Nuestros ojos estuvieron allí sin necesidad de recorrer el camino. Y sin embargo nuestro camino no sería el mismo sin esos ojos, esa mirada que nos emocionó y nos instó a vivir con pasión más allá de la pantalla.



"El arte no reproduce lo visible, hace visible" (Paul Klee)

3 comentarios:

Sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tanhausser dijo...

El cine es un ojo, en efecto, un ojo provilegiado, pues la cámara nos acerca la mejor visión de los hechos, y a veces, incluso, se muestra parcial para engañar al espectador (léase la anterior entrada sobre Promesas del Este). Como espectador, me resulta fascinante dejarme llevar por el ojo de la cámara porque de algún modo siento la forma de ver la historia del director a través de ella, del mismo modo que uno vislumbra la mente de los escritores por sus giros verbales. Y como nuestros ojos son la cámara me voy a quedar con tres momentos sublimes de movimientos de cámara: uno es la cámara subjetiva de Tiburón de Steven Spielberg, donde por primera vez vemos a la víctima desde los ojos del bicho (¡aterrador!); otro momento es la cámara de Uno de los nuestros de Scorsese cuando el protagonista, Ray Liotta, entra en el restaurante por la puerta de atrás acompañado de su novia; la última cámara que me ha quedado a cuadros es el movimiento de 360º de la cámara virtual de Matrix. Pocas veces en la historia del cine forma y contenido han ido tan de la mano como en esta obra maestra moderna.
Son momentos que forman parte de mi historia sentimental del cine, yendo volado tras las cámaras, tras esos ojos privilegiados del relato cinematográfico.
Salud, amigos.
Tanhausser

jaime dijo...

OJO ESTÁ MUY BIEN PARA EL CINE....CINE OJO DE VERTOV POR EJEMPLO... PERO PORQUE DE BUEY'''''???
RECUERDA UNA REVISTAS DE ARTES VISUALES DE CHILE QUE TENÍA ESE NOMBRE Y CUYAS REFERENCIAS SE REMONTABAN A LA DIPTRICA DE DESCARTES
ES SABIDO QUE EL TRABAJÓ CON LOS OJOS DE BUEY EN SUS INDAGACIONES SOBRE LA VISION PERSPECTIVA....PERO EL BUEY EN EL CINE.....es otra historia que no se las contaré ahora esperando la tuya.
saludos
Javier

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