Promesas del Este: el arte del relato


(Se detallan escenas de la película)


Promesas del Este es una magnífica película por muchos aspectos, pero lo que más me ha impresionado es la sintaxis de su narración. Tras la aparente linealidad se esconden varios trucos narrativos de considerable maestría y de sorprendente efecto. Me refiero sobre todo al uso intencionado de las elipsis. En un momento de la película Viggo Mortensen se encamina a ejecutar una orden: asesinar al tío de Naomi Watts. Vemos el comienzo de la acción, cuando Mortensen se dirige hacia su futura víctima. Después sabemos por varios personajes que la presunta víctima ha desaparecido y damos por hecho que el asesinato se ha llevado a cabo. Así transcurre un buen periodo de la película hasta que descubrimos –con la protagonista- que no es así, que el presunto asesino aconsejó a la desvalida víctima que desapareciera de la ciudad.




Estas elipsis de información se repiten en la película, al menos, un par de
veces más (el caso de la prostituta y, sobre todo, el carácter de infiltrado del protagonista) de una forma magistral. Al menos, el que esto escribe no había sospechado nada al respecto. El espectador está en las manos del guionista y es zarandeado por estas elipsis narrativas, sufre con la situación de Naomi Watts o respira aliviado cuando le perdonan la vida al tío Stephane.


Lo que resulta más paradójico es que el espectador cree ser omnisciente con respecto, por ejemplo, a Naomi Watts, pues sabe más que ella y por eso sufre por ella; y simultáneamente es un espectador al que se le escamotea información relevante; nunca s
e le engaña, pero no se le da toda la información. Esta incertidumbre entre exceso y defecto de información constituye uno de los grandes atractivos de la película y, por qué no decirlo, una de las grandes aportaciones de este film a la extensa y rica tradición del género de gánsters en el que se inscribe. Pues hay que decir que Promesas del Este debe situarse entre las grandes películas del género junto con El Padrino de Coppola (la matriz del género), Uno de los nuestros de Scorsese y Donni Brasco de Mike Newell, probablemente la fuente de la que más bebe a nivel argumental.


Hay que añadir que, además, viene a sumarse a una reciente tradición de indagación en otras mafias y otras nacionalidades a través de películas la mayoría muy estimables como Camino de perdición de Sam Mendes, Amor a quemarropa de Tony Scott, Cerdos y diamantes de Guy Ritchie, Sospechosos habituales de Bryan Singer o la premiada Infiltrados, de nuevo de Scorsese.

Me ha impresionado el trabajo de los actores. Viggo Mortensen está sencillamente genial, en la cumbre. La escena de lucha en el baño turco es antológica. Los demás actores, comenzando por Vicent Cassel, Armin Mueller-Stahl y Naomi Watts, no le van a la zaga. Ca
da uno de ellos compone un personaje con las aristas muy bien definidas. Quiero añadir -y en esto contrariaré a los fans de Cronenberg- que Promesas del Este y su anterior película, Una historia de violencia, me parecen con mucho lo mejor de su producción.


Creo que se trata de dos obras maestras que superan ampliamente su trabajo anterior (al menos, lo que he visto, Inseparables, Videodrome, Crash, Cromosome, Scaners). Está, a mi juici
o, en el mejor momento de su carrera. Además, creo que sigue siendo el mismo en lo bueno que ya tenía: la reflexión sobre la violencia, las paradojas existenciales. Pero ahora, a todo ello, añade una forma de filmar fascinante, lenta pero precisa, donde cada escena parece que va engranada causalmente a la siguiente, un método clásico y moderno, respetuoso y a la vez transgresor con el género. En fin, una obra maestra, que ya son palabras mayores en el contexto de un género con tan brillantes muestras.

Dejad lo que estéis haciendo (si es que se puede dejar por la mitad…) e id a verla, compañeros. Tras los Oscar, lo mejor del año junto a Zodiac.

Un saludo.
Nos vemos en el cine...


Tanhausser

3 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

La película, una obra maestra, en mi opinión. Tu crítica (una vez vista he leido ya algunas de papel y de pantallita) formidable, formidable. http://cinepoesiajazz.blogspot.com/2007/10/promesas-del-este-el-gngster-lrico.html

OjO de buey dijo...

Compañero Tanhausser, no puedo restar nada a lo que dices, aunque sí añadir sin deslucir tus observaciones.

Como dices, desde "Una historia de violencia", Cronenberg es el mismo pero mejorado por la sabiduría de un guión sólido (clásico) y no por ello menos lleno de fuerza narrativa y -aquí está la impronta de Cronenberg- visual. Sigue siendo Cronenberg porque, apesar de desligarse de su cine anterior, conceptual y limítrofe con un bizarrismo intelectual cuestionable, mantiene universos temáticos persistentes aunque el cambio de género despiste.

De todos los temas, el que a mi juicio define mejor el cine de Cronenberg y en particular esta estupenda película, es el de las huellas que en el cuerpo van estigmatizando a cada ser humano, sirviendo de memoria vital.

En "Promesas del Este", estas huellas son visibles a través de los tatuajes tribales de los personajes y sirven de metáfora perfecta para definir el universo de Cronenberg, además de para describir la lógica inherente a las mafias rusas, similar a la practicada por todo estamento militar.

El tema esencial del cine anterior de Cronenberg es un terreno aparentemente baldío desde un punto de vista fílmico, pero que en manos de este maestro (como lo es el mundo onírico para Lynch) adquiere una riqueza y expresividad insuperables: la frontera entre el cuerpo y la mente, las manifestaciones psicofísicas y sus efectos perversos en el hombre contemporáneo, a menudo ejemplificadas a través de la conducta violenta.

Este universo se expresaba desde los géneros de terror y ciencia ficción, permitiendo al director licencias visuales y espejismos narrativos que en un relato como el que nos toca no tienen cabida.

Si repasamos la filmografía de Cronenberg veremos cómo este abismo se estrecha y se releva como una distorsión fugaz que da coherencia al conjunto de su filmografía. Diferentes géneros, con iguales inquietudes.

Cabría reflexionar mucho sobre este tema de las huellas como esencia del mundo de Cronenberg, pero...

Nos vemos en el cine.

Tanhausser dijo...

En efecto, estimado Ojo de Buey, el motivo de las señales de la violencia es decisivo en esta película, como lo es en otras del mismo director. Me alegra que compartas conmigo la idea de que estamos ante el mejor Cronenberg. Los autores de culto ya sabes qué pasa con ellos, enrarecen conceptualmente la acción hasta neutralizarla o asfixiarla bajo el peso de los símbolos, como ocurre desgraciadamente en buena parte del teatro español de los 50 y 60. Yo eso lo veía en las películas de Cronenberg antes. Él quería transmitir ciertos conceptos y, en efecto, los transmitía, pero se dejaban demasiado notar, discurrían paralelos a la película pero se les veía porque dejaban su estela. Ahora, en cambio, introduce sus conceptos más sabiamente, sin distorsionar el relato. LA carga conceptual no debe notarse en el primer visionado o no, al menos, en relieve. Es como la vista de un cuadro en óleo, hay que ver el cuadro, si ves los montículos de óleo malo. El Cronenberg de Una historia de violencia y de Promesas del Este ha superado ese pequeño problema y ahora es de los directores más profundos de América en el contenido y en la forma.
Saludos.
Tanhausser

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