Cine y publicidad


No es novedosa la querencia de los directores de aquí y de allá por el género publicitario, no sólo porque don dinero requiera de su presencia en spots de los que se espera una factura sobresaliente, sino que la propia publicidad en sí misma se adueña del cine imitando su ritmo, narrativa y utillaje estético. Hollywood es una vieja experta en esta alianza entre arte y dinero. Parte del presupuesto de una gran producción se rentabiliza con acuerdos jugosos con empresas que ven publicitados sus productos en películas de éxito asegurado. Es conocido el acuerdo de 40 millones de las antiguas pesetas que Philip Morris, la multinacional tabaquera, consiguió para que James Bond fumara sólo Lark en la película Licencia para matar. Y Mercedes logró que Tom Cruise se pusiera al volante de su vehículo en La tapadera.

Ridley Scott trabajó -entre tantos otros encargos- para Apple en un spot donde nos intentaba convencer del talante revolucionario de la marca recreando el universo literario de 1984 de Orwell. De hecho, el cine de Scott siempre a tenido un estilo chip, de un esteticismo recargado (incluso Blade Runner) que hace de él un candidato idóneo para este tipo de tareas. Se dice que ha dirigido más de 3.000 anuncios.


A Adrian Lyne le ocurre más de lo mismo. De hecho ya se dedicaba a esto (y a tocar la trompeta en un grupo de jazz) antes de ser director de cine. Si no, revisitad Flashdance o 9 semanas y media. Alan Parker, otro crack de la estética ochentera, hizo lo suyo para Nike o Sony. David Fincher realizó numerosos spots para una empresa de su propia creación, Propaganda Films. A los veintitantos, realizó videos para los Rolling Stones ("Love is Strong"), Madonna ("Express Yourself"; "Vogue" y "Oh Father"), Steve Winwood ("Roll With It"), Aerosmith ("Janie´s Got a Gun"), o Don Henley ("End of Innocence"). Y spots para Nike, Coca-Cola, Levi´s, Adidas, Budweiser y Chanel. Fincher es otro de esos directores que mima con delicadeza la ambientación y estética de sus realizaciones. Su primer comercial (Smoking Foetus, 1984) apoyaba una campaña contra el cáncer.

Michael Bay, que también proviene del mundillo de la publicidad (trabajó en la empresa publicitaria de Fincher) y los videoclips, no necesita presentaciones. Su filmografía es un videojuego mayúsculo. De hecho, este año se meterá a productor de videojuegos con la empresa
Digital Domain (que montó como Titanic o Apollo 13), de la que es co-presidente. Por supuesto, trabajó para Nike, Budweiser o Coca-Cola.

Spike Lee ha montado su propia agencia, la Spike/DDB, y ya tiene trabajos pendientes para McDonald's, más los que ya hizo para Nike, Converse y Levi's.

Famoso es el spot que realizara David Lynch para Calvin Klein y su perfume Obssesion, o para Gucci. O Win Wenders para presentar el Renault Megane en 1997. Lo de Scorsese y su espumoso es evidente. Robert Rodríguez se decanta por Martini y una estética glamurosa (años 60) con un Clooney autoparodiándose. Incluso Wong Kar-Wai se vende para Dior (antes ya trabajó para Lancôme y su Hypnôse Homme), tomando de musa a Eva Green haciendo de cenicienta azulada.

Y de postre os dejo con nuestra Coixet más internacional y su encargo para
Winston Jeans:



1 comentarios:

mueladeljuicio dijo...

acabo de ver un trailer de una peli española de humor negro que esta a punto de estrenarse y tiene buena pinta, aqui el link:

http://es.youtube.com/nodigasnadapeli

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