Épica de la derrota

Eddie Felson es un joven, arrogante y amoral buscavidas que frecuenta salas de billar, dejando pelado a cualquiera que empuñe un taco. Decidido a ser aclamado como el mejor, Eddie busca al legendario Gordo de Minnesota, apoyado por Bert Gordon un agresivo jugador. Eddie podría batir al campeón, pero se ve derrotado por su baja autoestima. El amor de una solitaria mujer podría volver a sacarle de esta vida, pero Eddie no descansará hasta vencer al Gordo de Minnesota, sin importarle el precio que tenga que pagar por ello.


Hay películas que duelen. Jamás una película se me había quedado tan grabada en la mente. Nunca una historia tan ajena ha entrado a formar parte de mi vida. No, amigos, ésta no es una película sobre el billar. A partir de una olvidada novela del desconocido Walter Tevis, un Robert Rossen surgido de sus propias cenizas escribe sobre el tapete su más bello poema, dedicado a la épica de la derrota. La magnífica fotografía en blanco y negro deja en evidencia el color del dinero y del éxito, pilares de una sociedad que se precipita tronera abajo.

El buscavidas no necesita ser un clásico. Simplemente es intensa. Si emocionalmente no te impacta, te envidio, y te compadezco. Es casi perfecta. Desde una técnica magnífica, impecable puesta en escena, esa música, la sucia ambientación y el trabajo del veterano Eugene Shuftan contribuyen a crear las imágenes para una historia sin fisuras. Obra de Rossen.

Eddie Flash, el as ambulante del billar. Su apolíneo y flemático rival, El Gordo de Minnesota. El rapaz apostador, Bert Gordon. El contrincante vencido. Y Sarah. El personaje de la desamparada novia de Eddie Flash es antológico y la actuación de Piper Laurie es genial. Qué sabor tan fuerte y amargo.


"Claro, tenías el mejor pretexto del mundo para perder, no importa perder con una buena excusa. Pero ganar... resulta a veces como una carga, pesa mucho. Es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa, lo único que tienes que hacer es compadecerte a ti mismo. Es uno de los mejores deportes: sentir compasión de uno mismo, un deporte que gusta a todos."

Nunca olvidaré la fuerza entre Eddie y Sarah. La intensidad que tienen sus miradas, sus amargos diálogos, la desesperación que reflejan sus rostros. Sentiré lástima por Fats. Odiaré por siempre a Bert Gordon. Y Eddie. Recompuestos los pulgares, a Eddie le hacía falta coserse el alma. Demasiado tarde. Demasiado doloroso para ser un triunfo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Alberto Q.

www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Uno de los mejores papeles de Newman y eso que tiene unos cuantos míticos.

"El buscavidas" es un clásico que se convirtió en mito.

Saludos

BUDOKAN dijo...

Qué bueno que nos recuerdes este gran film que encierra seguramente a uno de los personajes más melancólicos, pedantes y tristes de la historia del cine. Una hermosura de film. Saludos!

OjO de buey dijo...

Muy acertadas palabras para una película que no deja impasible a nadie. Quien no la haya visto, ¡qué ausencia!

Como sugieres, una bella reflexión sobre los perdedores fuera del style of life made in USA. Sigue la estela de su otra gran obra, "El político", también recomendable e insuperable aún, pese a los intentos fallidos de Sean Penn (Todos los hombres del rey) por dotar a su personaje de ferocidad.

Gracias, Raquel, y bienvenida de nuevo. Más veces, por favor.

Tanhausser dijo...

Muy ilustrativa tu entrada sobre Paul Newman y los perdedores. Enhorabuena. He aprendido mucholeyéndola.

Un saludo.

Tanhausser

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