Ojos [Tanhausser]


El cine es un ojo, en efecto, un ojo privilegiado, pues la cámara nos acerca la mejor visión de los hechos, y a veces, incluso, se muestra parcial para engañar al espectador (léase la entrada Promesas del Este). Como espectador, me resulta fascinante dejarme llevar por el ojo de la cámara porque de algún modo siento la forma de ver la historia del director a través de ella, del mismo modo que uno vislumbra la mente de los escritores por sus giros verbales.

Y como nuestros ojos son la cámara me voy a quedar con tres momentos sublimes de movimientos de cámara: uno es la cámara subjetiva de Tiburón de Steven Spielberg, donde por primera vez vemos a la víctima desde los ojos del bicho (¡aterrador!); otro momento es la cámara de Uno de los nuestros de Scorsese cuando el protagonista, Ray Liotta, entra en el restaurante por la puerta de atrás acompañado de su novia; la última cámara que me ha quedado a cuadros es el movimiento de 360º de la cámara virtual de Matrix. Pocas veces en la historia del cine forma y contenido han ido tan de la mano como en esta obra maestra moderna.

Son momentos que forman parte de mi historia sentimental del cine, yendo volado tras las cámaras, tras esos ojos privilegiados del relato cinematográfico.

Salud, amigos.

Escrito por Tanhausser [desde OjO de buey]

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu blog, Ojo de buey.

No sólo el movimiento del "ojo-cámara" es fascinante. También su emplazamiento. Ahí está ese plano final de Ethan Edwards en "Centauros del desierto". Toda la intensidad de su soledad procede de colocar la cámara dentro de la casa familiar y de enmarcar el plano con la puerta.

http://blogs.telecinco.es/cine

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